Afectación, daño, lesión, secuela.
Inicio Nosotros Servicios Noticias Contáctenos Inicio Nosotros Servicios Noticias Contáctenos Solicitar Asesoría Noticias GICP mayo 30, 2026 No Comments Afectación, daño, lesión, secuela. Los términos mencionados en el título los escuchamos a menudo, con más frecuencia cuando hablamos de víctimas de una agresión o una negligencia. Por lo que trataremos de darle un abordaje desde la psicología forense y victimal. Comparten en común diversas características de su significa, indican una alteración temporal o permanente en las víctimas de violencia, acoso o pérdidas, desequilibrando la condición cognitiva, emocional y comportamental de la persona. Partiendo en los diagnósticos generados por estos malestares, nos enfocamos en el Trastornos por Estrés Postraumático como el más común, el cual define Rojas (2016) como una conmoción espiritual, biológica y mental, provocada por un evento que involucra directamente haber experimentado o presenciado una amenaza inmediata a la vida propia, de otra persona, la violación de la integridad física, moral propia o de otra persona, incluyendo asalto, abuso sexual o físico. Por lo que traemos a colación un caso de una víctima de violencia intrafamiliar a la cual, aparte de las entrevistas directas y colaterales, se le aplicó las pruebas psicológicas EGEP-5, LSB 50 y NEO PI R, dando como resultado la presencia del trastorno en nuestra evaluada, quien en este caso específico recibió violencia en el lugar que pretendía formar un hogar, vivir feliz y ser protegida, lo que cambia sus expectativas de manera considerable. A modo de ejemplo, mostramos la presencia del Trastorno de Estrés Postraumático como resultado de EGEP 5 Evaluación Global del Estrés Postraumático, confirmado por el resto de componentes de la metodología utilizada para evaluar. La dimensión del daño es enormemente considerable, en el presente artículo solo mencionamos algunas generalidades de lo individual, con la intención de informar invitamos a los lectores a conocer que también existe una dimensión colectiva que consiste en lo ocurrido a comunidades, grupos poblacionales y sectores sociales que se han configurado como sujetos colectivos que comparten una identidad, como determina el Centro Nacional de Memoria Histórica. Retornando a la dimensión individual que implica directamente a la persona, sus familiares o allegados, tenemos que, en muchos casos, aparte de la integridad de la persona, se da un daño material que entendemos como lucro cesante o emergente, definiendo el primero como el recurso que la víctima dejó de recibir por causa de la violencia y, el segundo, como la pérdida, deterioro o la disminución misma de los bienes patrimoniales, abarcando los gastos que le genera el daño. El daño individual implica otros aspectos de la generación trastornos mentales como el mencionado anteriormente, en evaluación podemos demostrar un daño moral, al proyecto de vida, a la vida en relación, al buen nombre. Partiendo de la inestabilidad en varios factores del ser humano ocasionado por la acciones violentas y abusivas. El Centro Nacional de Memoria Histórica define el daño moral como el dolor y sufrimiento por el menoscabo de valores y de sus derechos. Definiéndolo textualmente como toda modificación dolorosa del espíritu, consistente en profundas preocupaciones, o en estados de aguda irritación, que afectan el honor, la reputación y el equilibrio anímico de las personas que incide en la aptitud de pensar, de querer o de sentir. Con respecto al proyecto de vida este tipo de daño es reconocido y tipificado en el Derecho internacional como un incidente en la libertad del sujeto de realizarse según su propia y libre decisión, con garantías de autonomía y dignidad. La vida en relación incluyendo la convivencia y la sexualidad manifiesta cambios en una víctima de violencia, sea esta generada por su pareja sentimental o no, en medio de las entrevistas realizadas a fin de determinar afectación psicológica, frecuentemente se escucha que el deseo sexual disminuye y las discusiones con sus parejas aumentan, por lo que no se puede negar la existencia del daño. Punto de vista desde GICP Desde nuestro equipo de trabajo entendemos que el daño no solo es psicológico, que incluso en este aspecto, no solo nos podemos referir al Trastorno de Estrés Postraumático, debido a que también se ha comprobado la presencia de Ansiedad, Depresión, cambios en los factores de la Personalidad e indicios de Psicosis en las personas evaluadas, víctimas de violencia, abuso y pérdidas. Invitamos a entender que las víctimas actúan desde su vivencia, comprendiendo que pierden su capacidad del disfrute, de confiar y de creer, viven con sentimientos relacionados con el sufrimiento, la tristeza, la aflicción y la desesperanza. Y en gran medida miedo, como mecanismo de defensa que mortifica y paraliza, limitándola a continuar con sus actividades cotidianas, el desarrollo de su vida y reiniciar proyectos. Si este artículo fue relevante para ti, ayúdanos a difundirlo en tus redes sociales. 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